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lunes, 23 de abril de 2018

Que tienes que saber a la hora de hacer ejercicio en el embarazo.


Creo que hoy en día tod@s sabemos  que mantenerse activas durante el embarazo tiene incontables beneficios. Ya no solo por nosotras mismas sino también por nuestros bebes. Obviamente eso es siempre y cuando nuestro medico este de acuerdo. 
Con hacer algo de ejercicio diario conseguiremos regular el aumento de peso, dormiremos mejor, estaremos mas ágiles, reduciremos dolores de espalda pero lo mejor es que favorece a un correcto y sano desarrollo del bebe y todas queremos eso.

Si ya practicábamos deporte antes del embarazo pues seguramente podrás seguir haciéndolo durante toda la gestación (salvo que me digas que practicas buceo o equitación por ejemplo). Tendrás que hacer ciertas modificaciones por ejemplo a la hora de hacer abdominales. Si por lo contrario eras una persona sedentaria puedes iniciarte con caminatas o pilates. 
Incorpora poco a poco ejercicios que te ayudan con la flexibilidad, tener un "core" trabajado te ayudará a sobrellevar el peso de la barriga pero también todo eso te facilitará la vida a la hora del parto.
También es muy recomendable, si no lo hacías antes, incluir en tu rutina diaria unas sesiones de yoga ya que aprenderás a controlar la respiración y a estar mas calmada.


Sea cual sea la actividad que practiques ten en cuenta esos consejos básicos para tu seguridad y la de tu bebe:
1/ Lo primero es preguntarle a tu medico para ver si no hay ningún riesgo (ojo que aun hay médicos que piensan que lo único que podemos hacer es caminar).
2/ Si acudes a un gimnasio avísales siempre de tu condición.
3/ Si siempre es importante estar hidratado, durante el embarazo aun mas (y si te toca estar en estado de buena esperanza en verano entonces ya no tienes excusa).
4/ Usa ropa y calzado cómodo y adecuado a la actividad realizada.
5/ MUY IMPORTANTE. al mas mínimo síntoma de malestar, exceso de calor corporal, dolor, contracciones (aunque sean de braxton hicks) cesa INMEDIATAMENTE la actividad. Siéntate, descansa e hidrátate. Escucha en todo momento las señales de tu cuerpo. 
6/ A partir de las semanas 15-16 evita los ejercicios donde estés recostada sobre la espalda mucho tiempo. 

El embarazo, aunque no lo parezca y sea una gestación sin riesgos, exige mucho esfuerzo a nuestro organismo por lo cual habrá días en los que te sientas más cansada, o no te encuentres bien (yo por ejemplo estuve vomitando y con nauseas de la semana 7 a la 41), en esos días no te fuerces a hacer tu rutina si no estas al 100%. No pasa nada si te saltas un día, lo importante es que en cuanto te recuperes vuelvas a los ejercicios.

Si durante el embarazo cuidas tu alimentación e incorporas alguna actividad física puedes tener la certeza que disfrutaras de una gestación saludable y contribuirás a que tu bebé nazca sano y fuerte. Y ya ni hablar que el camino a la recuperación posparto será mucho mas sencilla.









lunes, 18 de diciembre de 2017

Madres hay más que una...




Anoche vi el programa de Risto Mejide en "Cuatro" donde una de las invitadas fue Samantha Villar, y claro hablaron de sus polémicas declaraciones sobre la maternidad.

Tengo que decir que por un lado la entiendo. Y obviamente no es ni la primera en quejarse ni sera la ultima. Lo que pasa es que sus comentarios son escuchados por muchos y el de otras madres que literalmente dicen que se arrepienten de ser madres pues queda mas en el ámbito privado.

Yo, claro esta, no me arrepiento de ser madre. Incluso si fuera por mi tendría mas hijos. Pero tampoco soy de esas que dicen que la maternidad es lo único importante que hice en mi vida. Adoro a mis hijos mas que todo en esta vida. Vivo una de las etapas mas felices de mi vida como mujer, pero creo que ahí hay dos palabras claves: Etapa y Mujer.
Porque sí, la vida se divide en etapas. He vivido muchas muy buenas y se que viviré mas. De momento la maternidad me esta llenando. Pero mi etapa laboral como azafata también me llenaba, de forma distinta pero era muy feliz. Ademas si no fuera por ese trabajo no habría conocido a mi costillita. Esa etapa ahora esta cerrada y la cerré para poder vivir otra al 100% y disfrutarla: la Maternidad.

Esa maternidad no habría llegado si no fuera porque soy mujer. Porque a parte de madre TAMBIÉN soy mujer. Parece que , cuando se tiene hijos tenemos que olvidarnos que antes de ser madres fuimos y somos mujeres. Y no es así, necesitamos nuestros momentos para ser algo mas, para también poder salir de ese grupo de la maternidad. No tiene nada de malo tomarse 1 hora para hacer otra cosa que no sea estar rodeada de pañales, biberones, juguetes y mocos.

Los primeros años son los mas duros. Para algunos no tanto, pero en mi caso que tengo dos hijos que duermen fatal pues hay días que seguir con la rutina diaria no es nada fácil. Cuando no despierta uno, lo hace el otro e incluso a veces los dos a la vez. En estos últimos 4 años creo que no he dormido 5 horas seguidas NUNCA (Leo aun despierta cada 2 horas durante la noche).
Es una pelea constante entre el agotamiento, la falta de sueño y el no poder mas conmigo misma.

Samantha Villar dice que perdió calidad de vida y sí se puede llamar así pero yo creo que se gana otras cosas que hace que compense. Se gana amor incondicional, felicidad, VIDA. Son años duros pero pasaran y acabaremos olvidando lo duro y solo nos quedara en la memoria esos ojitos llenos de ternura, esos ataques de risa y esos abrazos rebosantes de amor.

Podemos estudiar muchas carreras y formarnos en muchas cosas pero la maternidad es algo que se aprende día a día. Los bebes no vienen con manual de instrucciones. Cambiaran muchas una que nos convertimos en madre y no sabemos que tipo de madre somos hasta que estamos metidas de lleno en ello.

Habrá momentos malos, en que pensaras que porque te metiste en eso. Pero hay días negros, grises, normales y de color arco iris.

Ninguna de nosotras somos madres perfectas, pero lo que tenemos que hacer es dejar de intentarlo (y de criticarnos entre nosotras cuando no lo somos que las mujeres entre nosotras somos muy malas) y disfrutar de nuestros pequeños, de esos momentos únicos e irrepetibles.

Para el resto del mundo no seremos perfectas pero yo se que para MIS hijos si lo soy...



lunes, 13 de noviembre de 2017

Cuando no todo es un camino de rosas





Hoy os traigo un post muy personal, pero aun así quiero hablar de ello ya que cada vez veo que mas gente tiene que recurrir a ello.

Pues bien quiero contaros mi experiencia propia con las fecundaciones Invitro (FIV). Aclaro que es MI experiencia, lo que yo he vivido. Para nada soy medico y cada persona y caso es diferente.

Retomando, creo que lo primero que debería de hacer es explicar que es una FIV. Es una técnica donde un ovocito es fecundado por un espermatozoide fuera del cuerpo de la mujer. Mediante una estimulación hormonal previa con medicación se consiguen cierto numero de ovocitos. Cuando estos están maduros (los van controlando mediante ecografías) pues los extraen.
La extracción es indolora, nos sedan y el medico va como aspirando los ovocitos.

Después en laboratorio, los biólogos hacen el trabajo de cupidos. Pero hay dos tipos distintos de tratamientos que son las FIV y las ICSI (Intra Cytoplasmic Sperm Injection, en castellano microinyeccion intracitoplasmatica). Esa ultima técnica es la que yo hice para todos mis tratamientos.

La diferencia entre esos dos procedimientos es que la FIV se pone "en contacto" los espermatozoides para que ellos mismos fecunden al ovocito. Es un proceso en laboratorio pero es el azar/naturaleza quien decide que espermatozoide fecundará el ovocito, sin manipulación externa.

En la ICSI, como su nombre lo indica es una micro inyección, es decir que el biólogo selecciona EL espermatozoide que tenga mejor morfología y movilidad. Gracias a un micro inyector lo introduce en el interior del ovocito.

Como veis la diferencia radica en eso, en uno la fecundación es "natural" aunque sea en laboratorio y en otra es el biologo quien lo hace.

Una vez los ovocitos fecundados, los dejan en observación para que se vayan dividiendo las células y así ver cuales van para adelante. A los 3 o 5 días los elegidos son transferidos a la madre. A partir de ahí empieza lo duro.

Por un lado yo estaba feliz porque por fin mis bebes estaban conmigo, pero por otro el simple hecho de estornudar o ir a hacer pipí me aterraba. Por mucho que sabia que obviamente de ahí no se iban a caer siempre tenia ese miedo. Son 15 días de espera. Entre nosotras la llamamos "beta espera". La llamamos así ya que la beta es el nombre del análisis en sangre que determinara si estamos en estado de buena esperanza o no.


Os confieso que para mi esos días son un autentico suplicio. Ciertos médicos recomiendan reposo relativo las primeras 24-48 horas otros no. Yo he estado en varias clínicas y he probado de todo y seguro que si llego a enterarme de que tengo que dormir colgada por los pies cual murciélago también lo habría hecho.

Seguramente queréis saber con cuales si tuve el positivo (bueno y si no lo queréis saber pues lo siento porque lo contaré igualmente ;) ). Pues eso, el primer embarazo hice reposo absoluto durante la primera semana y la segunda semana reposo relativo, la única vez que salí a la calle fue porque me tenia que hacer un análisis de sangre. Y en el segundo embarazo no hice reposo (obviamente reposar con una niña chiquita en casa era inviable). Intentaba tener un ritmo de vida tranquilo, sin esfuerzos.

Mi cabeza iba a mil pero uno de los consejos que os quiero dar es NO HAGÁIS CASO A SÍNTOMAS. Eso grabároslo a fuego en la cabeza. Tanto por la medicación como por el mágico poder de la mente podéis sentir miles de síntomas o ninguno. Normalmente no hay síntomas hasta las semanas 6 o 7 (vale hay mujeres que los tienen antes pero son una escasa minoría) así que no os paséis todo el día pensando en si tenéis nauseas/vómitos o mareos. No todos los embarazos son iguales, de Sofía no tuve ni un solo síntoma y en cambio de Leo a partir de la semana 7 me moría con los vómitos.

Tenéis que hacer cosas que os distraigan, que os hagan sentir bien que suficiente tenemos con todo el estrés de tener que hacer esos tratamientos.

Desde el momento en que os enteráis de que tenéis que recurrir a la ciencia es que primero busquéis una clínica que os haga sentir segura . Hoy en día hay muchas clínicas con miles de "ofertas". Para ellos son negocios pero para nosotros es nuestra vida, nuestro futuro. Así que visitad todas las clínicas, que os digan con pelos y señales que quieren hacer, que procedimientos quieren usar, no os cortéis con las preguntas. Nunca, nunca os vayáis a casa con dudas. Estamos hablando de tratamientos muy costosos y muy fuertes así que tenemos que saber que va a pasar. Yo tanto en la clinica IVI de Vigo como en la clínica IRMO en Tenerife me he sentido especial, respaldada y única. Creo que es esencial. Incluso no tengáis miedo de buscar apoyo psicológico para poder canalizar las emociones y sentimientos.

Para mi enterarnos de que teníamos que empezar con esos tipos de tratamientos fue un shock. Pensaba que nunca podría ser madre, que vale que no seria el fin del mundo pero para mi era muy importante en vida. Pero una vez asimilada la noticia había recuperado la ilusión y eso que los médicos nos lo planteaban muy negro. Yo tenia la esperanza de que saliera bien. Estaba llena de miedos pero sabia que lo conseguiríamos,
El primer intento fue muy bien, salvo una pequeña sobre estimulación el resto ha ido muy bien. Tan bien que conseguimos el tan preciado positivo a la primera.  Para tener el segundo fue mucho mas complicado. Intento tras intento y no llegaba. Cambie de clínica varias veces pero aun así yo no me quedaba embarazada. Probábamos todos y sin resultados. Yo no entendía que podía estar pasando, creía que era culpa mía, me negaba a creer que ya no estaría mas embarazada. Llegados un momento, el equipo medico me surgirió un descanso.

Es verdad, lo necesitaba. Mi cuerpo estaba ya saturado de tantas hormonas. Y ya ni os cuento como me sentía psicologicamente. No entendía el motivo por el cual no funcionaba esta vez.
Todo a mi alrededor me recordaba a embarazos y bebes. Sentía que me faltaba algo. Pensareis que soy mala madre por sentirme así teniendo ya a una niña preciosa. Pues os diré que mis ganas de tener otro eran las mismas que la primera vez. No era en plan vamos a probar a ver que sale. No no todo lo contrario, cuantos mas negativos mas ganas tenia de tenerlo. Era como si algo me estaba privando de cumplir ese deseo.

Finalmente decidimos desistir, tirábamos la toalla. Era hora de cerrar ese capitulo y seguir hacia delante. Fue cuando me volqué en cuidarme, en conseguir una mejor versión mejorada de mi.

Todo iba bien (era duro no pensar en aquello pero me esforzaba) hasta que Sofía empezó a pedir sin parar un hermano. Al principio no le hacía caso, pero se volvió muy insistente, hasta el punto de tener pesadillas con eso. Yo me sentía fatal ya sabia que era algo que nunca le podre dar y quien no quiere darle todo a sus hijos?

Los meses pasaban y ella seguía insistiendo. Yo cada vez que la oía se me partía el alma en dos. Así que mi costilla me hizo el regalo mas bonito que me podía hacer y así retomamos los tratamientos.
Eso sí me reté a mi misma. Ese tratamiento no debía de afectarme como los demás. No podía dejar que eso llevara las riendas de mi vida. El positivismo que tuve con el primer intento tenia que volver. Y así lo hice. Sí tuve momentos de bajón, momentos de miedo y angustia pero sabia que saldría bien. Recuerdo en el momento de la transferencia embrionaria les daba la bienvenida a la familia mentalmente. Sabia que un nuevo capitulo empezaba en ese preciso instante.
Durante la beta espera deje le tema de lado, solo disfrutaba del momento. Negativismo fuera.
Hasta que llegó el gran día. Recuerdo estar en la sala de espera de la clínica mirando el móvil a cada instante para ver si recibía el email con el resultado. El corazón se me puso a mil cuando por fin sonó el timbre avisando la llegada de un nuevo email en mi bandeja de entrada. Las manos me temblaban tanto que casi no podía ni sujetar el teléfono. Y ahí fue cuando vi ese 476, esa cifra que confirmaba que había una nueva vida creciendo dentro de mi. Me olvide de que la sala estaba llena de gente y empecé a dar saltos de alegría y a mi se unieron las enfermeras.
Me pasaron junto a mi doctora para la ecografía de control. Ella me decía que no veríamos nada por ser tan pronto pero tenia dentro un super campeón que sabia que mama lo quería ver. Y ahí estaba mi manchita blanca en la pantalla. Era precioso.

Por eso no perdáis la fe, sed positivos que acabará funcionando de una forma o de otra. No siempre es fácil pero la maternidad tampoco lo es. Así que tenemos que ir entrenando. No sé que piensan los médicos al respeto pero soy de las que opinan que el estado de animo afecta mucho en el resultado (ojo no quiero decir con eso que si sois positivas y felices saldrá bien).
Solo el destino sabe si volveremos a repetir o no (espero que si) pero tengo claro que lo haré igual ya que me funcionó dos veces.

Menudo monologo os acabo de soltar pero espero que no os haya aburrido y que le sirva a alguien de algo.

Y ya sabéis que si estáis pasando por algo similar y me queréis preguntar algo aquí estoy, como si lo único que queréis es hablar con alguien que entiende por lo que estáis pasando soy todo oídos. A veces es difícil que comprendan lo que estamos viviendo y no parecer monotema.

Animo y un abrazo lleno de energía a tod@s...



lunes, 16 de octubre de 2017

La generación de las mamás fitness


Tienes complejos con tu físico? Tranquila, yo también y como yo muchas mamás mas. Pero oye, si haces parte de ese grupo de mujeres que no los tiene te felicito y hasta te puedo decir que te admiro.

El culto al cuerpo hoy en día es algo hasta considerado normal, y ver a mamás fitness también. Las redes sociales están repletas de ellas.

Yo nunca fui muy de deporte, eso eras más algo propio de mi hermana. Básicamente, yo era bastante nula en ello, se me daba fatal y era muy torpe. No es que ahora ya no lo sea, solo que encontré el que me gusta. Nunca practiqué un deporte por gusto, todos me eran impuestos por el colegio o por mis padres. Pero si siempre me gustó verme bien.

Fui creciendo y vi que el ejercicio era algo importante. Me apunté, cuando tenia unos 20 años,  a un gimnasio como el 80% de la población. Iba cada día después de trabajar pero nunca he visto grandes resultados. Cuando empecé a trabajar de azafata no tenia muchas ganas de encerrarme en el gimnasio, me pasaba muchas horas en el avión así que decidí ponerme a practicar running. Pero como no cuidaba absolutamente nada la alimentación (la culpa no era mía sino que era por culpa de las pastelerías portuguesas jajaja) pues empece a ganar kilos.
Si a eso le juntamos mi primera FIV pues el resultado fue que para cuando me quede embarazada me sobraban unos cuantos kilitos.

Una vez convertida en madre, me di cuenta de la enorme necesidad/deseo que tienen las mamás en recuperar la silueta. En todas las revistas dirigidas a mamás/mujeres tienen artículos sobre como volver a tener el cuerpo de antes. Cada día, en las redes sociales, leo muchos comentarios de madres desesperadas por hacer desaparecer ese "muffin top" que sobresale por encima de los vaqueros.

Pero porque nos metemos esa presión? Si me incluyo también a mi. Realmente podemos considerar el michelín, las estrías, la celulitis como defectos? Es la bascula un número importante en nuestras vidas?

Para mi el mundo del fitness ha sido todo un descubrimiento. Hace ya casi 3 años, después de muchos y demasiados tratamientos de invitro, necesitaba ocuparme de mi. Igual suena mal y seguramente algunas personas me tacharán de mala madre, me dirán que descuidaba o descuido a mis hijos, que hay cosas mas importantes que cuidar de su propio físico. Pero para no pensar en todos esos tests de embarazo negativos, todo el esfuerzo invertido en vano, sentía que tenia que hacer algo por mi. Lo hacia no solo para no pensar en todo eso pero sino también para "parecerme" a esas mamás "perfectas" que veía en instagram.
Pero, poco a poco, me fui dando cuenta que eso era una tontería. Que no podía pretender ser otra persona. Solamente tenía que ser YO pero mejorada. Ser un buen ejemplo de salud para mis hijos. Estar saludable para poder vivir muchas cosas con mis hijos y mi marido. Hacerlo por MI.

Es un momento en el que reconecto conmigo misma. Dejo fuera la mamá (aunque este entrenando con ellos), la esposa y solo soy yo como mujer. Hasta se convirtió en algo necesario para poder hacer frente al las jornadas infinitas como mamá.

Ahora me dirijo a ti, a la mamá que no se encuentra a gusto en su nuevo cuerpo. Deja el pasado atrás, tu cuerpo de adolescente no volverá (las cosas como son, hay que ser sinceras y realistas). Ya no eres esa chica, no busques en parecerte a las "supuestas super mamás" de las redes sociales. Aprende a amarte tal y como eres, con tus huellas de mamá.
Cuídate para sentirte guapa y sobretodo sé FELIZ.








lunes, 24 de abril de 2017

Mi pequeño granito de arena...

Ya lo sé, ya han pasado dos meses pero quería sentarme con calma para poder escribir ese post. La verdad que nada salío como yo tenia imaginado/planeado pero esta claro que en casos como esos no se puede planear nada.
Salí de cuentas el 13/02 pero Leo no nació hasta el 21/02. Todo ese retraso nos causó bastantes trastornos de logística ya que al no tener familiares cerca pues se nos complicaba el tema de quien se iba a quedar con Sofía ya que las vacaciones de mi marido se terminaban. Finalmente todo se solucionó.

Bueno volvamos al tema, pues eso me planean el parto para el día 20 a las 8 am y allí me voy yo con mi maleta, papeleos y todas las ganas del mundo.
Después de los tramites administrativos pertinentes por fin me llevan a paritorio para hacer el chequeo previo y ahí me dio un poco el bajón. Yo que pensaba que con todo lo que había hecho (paseos, ejercicios, comidas picantes, remedios de la abuela etc etc) y las contracciones que había tenido pues que mi cuello del útero estaría mejor pero no fue así estaba exactamente igual que la semana anterior en consulta.
Solo tenia el 50% borrado y un centímetro dilatado. La matrona de turno decidió que al ser tan poco me iba a introducir una sonda con un globo lleno de suero fisiológico para ver si dilataba algo mas y se ponía en marcha el parto.

La verdad que las primeras 3 horas con eso puesto he tenido muchas contracciones, incluso no he podido comer de lo seguidas y dolorosas que eran pero esa alegría duró poco. Pasadas unas 6 horas me volvieron a ver y todo seguía exactamente igual. No había pasado nada de nada ahí adentro. Ahí ya me empezaba a mosquear la cosa. La matrona me rellenó algo mas el globo y me mandó de vuelta a la habitación a caminar y me dijo que durante la noche tratara de descansar todo lo posible para poder tener fuerzas para el parto, que ilusa ella.



A la mañana siguiente me llevan de nuevo a paritorio para controlar las contracciones mediante monitores y ver si ese maldito globo había hecho algo de su trabajo. Y una vez mas me vuelven a decir que esta todo igual. El tener contracciones (ya no eran dolorosas solo molestas) y que no hubiese cambios me ponía de muy mal humor.

La matrona que era una diferente, una señora mayor muy a favor de los partos naturales, me propuso dos opciones: - ponerme el "propex" que es como un especie de tampón impregnado en un medicamento que ayuda a que empiece el trabajo de parto.
- Romper la bolsa y administrarme oxitocina en vena.

Yo no se si me he equivocado de opción pero elegí la segunda aun sabiendo que podía no hacerme nada. Primero me rompieron la bolsa y me dejaron así unas 2 horas para ver si me ponía de parto de forma natural pero sin resultado así que cerca del mediodía del día 21 me inyectaron oxitocina.


                                           Estiramientos en el paritorio.

A partir de ahí las contracciones fueron en aumento. Eran mucho mas seguidas, al principio un dolor aguantable durante unas 4 horas, después se fueron espaciando y aliviando entonces me dieron otra dosis y ya el dolor comenzó a ser muy fuerte. Pero yo seguía diciendo que no quería epidural.

A eso de las 18hrs la matrona me volvió a ver estaba dilatada de 4cm y el cuello borrado casi del todo. A pesar de los dolores yo estaba feliz. Intentaba hacer todas las respiraciones como me lo pedía la matrona, he usado la pelota de pilates, he intentado hacer visualizaciones pero nada me calmaba los dolores. Cada 20 minutos la matrona me chequeaba porque en monitores mis contracciones ya mostraban grandes señales de parto pero en el tacto nada cambiaba.

La matrona decidió inyectarme algo en el muslo, no me preguntéis que era porque la verdad que ni me acuerdo. Solo se que me dijo que me sentiría como si me hubiese tomado 5 copas de vino pero yo lo único que sentí fue la resaca. No paraba de tener arcadas y vómitos. Vamos que la mezcla contracciones, mareos y vómitos era de lo peor.

A las 19hrs nuevo chequeo pero ahí ya no me dicen nada. La matrona se va dejándome ahi en la camilla de paritorio. Al cabo de unos 15 minutos vuelve y me dice que esta llegando el anestesista y que me van a poner la epidural. Y ahí ya lo entendí todo: me tocaba otra cesárea.

Efectivamente, a los pocos minutos llega el ginecólogo junto con el anestesista y me lo explican todo. Que ya llevo mucho tiempo intentando todo sin resultado y que como esta la bolsa rota que no quieren arriesgar mas y sin resultados. Yo seguía con mis 4cm.

He de reconocer que se me vino el mundo encima. Se que no tiene nada de malo una cesárea pero tenia tantas ganas y esperanzas de tener un parto natural y poder ayudar a que mi pequeño a venir a este mundo que me derrumbé a pesar de sentir aun mucho dolor aun teniendo la epidural puesta.

El equipo de quirófano fue maravilloso, al verme tan alicaída me estuvieron animando y buscando temas de conversación para que yo no pensara mas en ello. Eran ya las 21hrs y estaba a punto de conocer a mi bebe y eso era lo importante.

Por fin todo estaba preparado, empiezan con el proceso y de repente noto como me voy deslizando por la mesa del quirófano y oigo al ginecólogo y la matrona decir que es increíble lo mucho que cuesta sacarlo. Entonces se levanta el anestesista (estaba sentado a mi izquierda) y se pone a presionarme la parte alta de la tripa todo eso diciéndome que no me preocupe que esta todo bien. Yo no podía ni respirar de la presión que me hacia encima. Después de unos minutos que me parecieron una eternidad al fin salió Leo, eran las 21:15 del día 21 de febrero de 2017.

Por fin podía oírlo llorar, creo que es de las únicas veces que el lloro de un bebe es placentero. Se acerca la matrona para presentarme a mi chiquitín y me dice que a ver como hice yo para tener un bebe tan sumamente grande con lo pequeña que soy.

Leo esta sano, fuerte y hambriento. Me llevan a mi habitación y por fin me traen a mi príncipe. Estaba con tantas ganas de comer que se había hecho una ampolla en la mano de tanto chuparla.

Desde entonces no nos separamos. Es un niño muy bueno y muy comedor. No me puedo quejar.

Bueno pues ese es el resumen del nacimiento de Leo. Fueron dos días largos e intensos pero los recuerdo con mucha ilusión y hasta nostalgia.

Os dejo con unas fotos...

                                                                Primera foto de Leo





                                                                    Salida del hospital